No es fácil aspirar a ser escritora. No hay academias de escritura como si las hay de pintura o de cualquier otro oficio. Sí, hay talleres, hay cursos, hay mentores que pueden guiarte pero en general parece que el arte de la escritura es algo con lo que se nace o no. Sin embargo con el paso de los años he llegado a comprender que se puede aprender a escribir bien. No estoy hablando de escribir sin faltas de ortografía; hablo de escribir con estilo.
Una de las claves para escribir bien es leer, leer mucho. La otra es escribir, escribir mucho y todos los días, escribir incluso cuando no te apetece, incluso cuando sientes que no tienes nada que decir (y mucho menos que escribir). Yo llevo casi un año escribiendo una media de 300 palabras al día. Parece poco, pero es mucho. Algunos días es fácil y termino escribiendo mil palabras sin darme cuenta. La inspiración parece que guía mis dedos. Otros días son agotadores, nada fluye, nada sale ni de las teclas ni del boli. Sin embargo, esos días son los más importantes. Es como cuando no tienes ganas de ir al gimnasio, pero igual vas.
Sentarte frente al ordenador y escribir sin ganas, ese es el oficio del escritor. Como decía Pablo Picasso, "La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando".
